El Movimiento es el Lubricante de tus Cartílagos
A diferencia de otros tejidos del cuerpo, el cartílago articular no tiene vasos sanguíneos directos. Se nutre principalmente a través del líquido sinovial, un fluido biolubricante que solo circula de manera eficiente cuando nos movemos. El sedentarismo prolongado favorece el endurecimiento y desgaste prematuro de las extremidades.
Implementar caminatas de intensidad moderada, movilizaciones dinámicas y estiramientos diarios ayuda a distribuir estos nutrientes de manera uniforme, protegiendo las rodillas, hombros y columna de la rigidez.
